martes, 28 de septiembre de 2010



"¿Qué haces con TUS horas?"

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LUZ

Somos abejas
de la flor de luz:
el sol,
que en primavera se nos acerca,
en invierno nos huye.
Siempre bajo ella,
girasoles todos.

martes, 16 de marzo de 2010

No hay distancia más larga
que la de mi voz a tu oído
si hay sendero extraño
en el momento más álgido.
Ya sabes, cuando tus senos
cayendo entre mis manos
se apartan tras tu espalda
cansada.

jueves, 14 de enero de 2010

Últimamente no dejo de leer el siguiente fragmento y repetirme que tiene mucha razón. Al hacerlo es como si el autor me ofreciera con sus palabras un abrazo esperanzado.

Cuando te haces consciente del carácter transitorio de todas las formas, tu apego a ellas disminuye y en cierta medida dejas de identificarte con ellas. Estar desapegado no significa que no puedas disfrutar de las cosas buenas que el mundo te ofrece. En realidad, las disfrutas más. Cuando ves y aceptas que todas las cosas son transitorias y que el cambio es inevitable, puedes disfrutar de los placeres del mundo mientras duren, sin miedo a perderlos y sin angustia ante el futuro. Cuando estás desapegado, alcanzas una posición más elevada desde la que contemplar los acontecimientos de tu vida sin quedar atrapado dentro de ellos.

Todos los seres vivos somos uno (Eckthart Tolle)

jueves, 24 de septiembre de 2009





¿Pueden dos niños ser adultos?

¿Qué hay debajo de sus ropas y detrás de sus poses?

¿Con qué ojo les fotografiaba Diane Arbus?









“La fotografia es un secreto que habla de un secreto. Cuanto mas te dice, menos te enteras"
(Diane Arbus, 1923-1971).

viernes, 18 de septiembre de 2009



Detrás,
de lado o de frente
un murmullo latente se apaga.
Es un susurro en el agua,
un trueno perdido en el cielo,
un eco en el viento
que corre lejos, lejos.
Las cuatro notas al piano
suben y bajan,
zigzaguean una y otra vez
sensaciones de hace tiempo.

jueves, 10 de septiembre de 2009



Entre las olas y arena desenredaba
un peine que no traje,
las manos tan púas
limitan a mecerse en el pelo que tan encrespado
creí.
¡Pero es libre al viento! Salpicó la voz del mar
y un zumbido

hizo tambalear mis diez dedos adentro.